
Cardenal José María Caro Rodríguez |
PRÓLOGO A LA 2ª EDICIÓN
El rápido agotamiento de la primera edición de esta obra, por más que fue numerosa, ha probado claramente
que su publicación fue oportuna y que correspondía a una verdadera necesidad, como muchísimas
personas me lo han manifestado.
No ha faltado quien, después de leerlo, haya cambiado la resolución que tenía de hacerse masón. Muchos
son los que me han agradecido el haberles abierto los ojos sobre una institución que se les había recomendado,
y muchos más los que me han felicitado por haber descorrido ante el público el velo de una asociación
temida por sus secretos y sus manejos. Entre ellos ha habido personalidades de las más encumbradas del país.
Me han confirmado en la esperanza que tuve de hacer algún bien con esta publicación, las cartas recibidas
de gran parte de los Rdmos. Sres. Arzobispos y Obispos de la América Latina y aun de Filipinas, en las cuales,
no sólo con frases de cumplimiento, sino con expresiones francas y efusivas, me han felicitado y muchos me
han pedido ejemplares del librito, a pesar de su modesta presentación. Entre estas felicitaciones dejo constancia,
con reconocimiento, de las enviadas por los dos únicos Emmos. Cardenales a quienes se envió el opúsculo,
SS. EE. el Cardenal Benlloch y el Cardenal Billot.
He introducido en esta segunda edición algunas mejo ras y agregados. He arreglado en el índice la división,
modificando en parte los títulos de los párrafos, ajustándolos mejor al orden del librito, y he hecho una o
dos correcciones indispensables.
El estudio que he procurado seguir haciendo de la Masonería, me ha ido confirmando más y más en lo
expuesto en la primera edición. Igual efecto han tenido algunas conversaciones que he tenido con masones.
Muchas personas al felicitarme por la obrita, han querido confirmar también algunos juicios ahí escritos,
con hechos concretos, que no daré al público por vivir aun los hermanos masones que en ellos han intervenido
y no pertenecer propiamente a la historia, si bien se podrían exponer por ser hechos públicos o notorios,
al menos con notoriedad de derecho.
Es preferible que cada lector haga por sí mismo la comprobación, observando
los hechos y personas que tenga a su vista, sin olvidar jamás lo que tantas veces repito, a saber: que en la
Masonería hay personas serias y sinceras que no conocen ni sus fines ni sus obras y que no obran bajo la influencia
del espíritu o de las doctrinas masónicas.
La Masonería ha juzgado también mi librito y los hermanos.·. repiten ese juicio, que se ha publicado en
su Revista. Según los hermanos yo ―he colectado todo el cieno de la cloaca antimasónica, y con citas truncas o
apócrifascon repetición de conceptos de cuatro despechados o ruines asalariados que el clericalismo ha tenido
para su uso uso y sabor, pretendo desvirtuar la santa obra del amor al prójimo que la Masonería siembra por
doquier‖ Rev. Masónica de Chile. Marzo, 1924, pág. 130.
En seguida, agrega la citada Revista que, valiéndome de la liberación de franqueo de que gozan las dignidades
eclesiásticas, el folleto se ha distribuido libre de porte, profusamente por todo el país.
Mi respuesta será breve: En primer lugar, el librito fue editado en Santiago y distribuido desde allí por
la Sociedad de la Buena Prensa, que no es 'dignidad eclesiástica ni tiene liberación de franqueo. Los ejemplares
que se me enviaron a Iquique, venían con Sus respectivas estampillas de franqueo.
En segundo lugar, si no he citado íntegramente todos los testimonios que he tenido a la vista, ha sido
por no engrosar extraordinariamente el opúsculo y por no hacerlo salir de mi propósito, y a pesar mío; pero
siempre he señalado la fuente de mis citas con toda precisión, al revés de las publicaciones masónicas, que casi
nunca lo hacen.
Y en tercer lugar, las citas o son tomadas de autores masones de reconocida autoridad en la Orden o se
refieren a hechos históricos en que han intervenido los hermanos o la influencia masónica; si hay algo de repugnante
en todo eso, no es mío ni de los enemigos de la Masonería, sino de sus propios hechos o doctrinas.
Alguien ha dicho que yo no probaba lo que decía de la Masonería.
Los lectores dirán si al menos no
queda suficientemente probada la afirmación general que se desenvuelve en el librito sobre el engaño universal
con que la Masonería conquista y conserva sus adeptos, hasta penetrarlos profunda, y a veces furiosamente, de
sus verdaderos ideales de demolición del orden cristiano y del destierro del mismo nombre de Cristo, o aún del
de Dios, que, disimulada o descaradamente, según las circunstancias, se propone. Los lectores dirán también si
lo que ellos ven y conocen de la Masonería y de sus hechos, corrobora o no mis afirmaciones.
Y por lo que toca
a la intervención política de la Masonería y a su espíritu anticristiano, los acontecimientos que en Chile precedieron
y rodearon las elecciones de 1924, el empleo del Ejército para burlar la voluntad popular, los pactos de
honor violados, la presión irritante ejercida sobre el Primer Mandatario para descarrilarlo y arrastrarlo a crearse
la pesadísima atmósfera que estalló en la tormenta y el movimiento de depuración iniciado por el Ejército y
la Armada, en defensa de los intereses nacionales, con simpatía casi universal; los proyectos antirreligiosos,
5
sobre divorcio, confiscación de bienes eclesiásticos, separación de la Iglesia y del Estado, etc.; todo eso ha sido
una confirmación ante el país de la falsedad de las afirmaciones de la Masonería.
También han dicho los masones que les es muy fácil destruir lo que este libro establece. Sin embargó,
aun no lo han hecho, a pesar de haber tenido sobrado tiempo para ello.
Lo que sí han hecho es proseguir- su
campaña contra la Iglesia Católica, con el folleto anónimo de ―La Tribuna‖, de citas vagas, imposible de comprobar,
y con las afirmaciones usuales, fundadas más que en la lógica o en la verdad de los hechos, en el prejuicio
contra el Cristianismo.
Se me ha preguntado si la Masonería se ha vengado de mí, y por cierto, que habrá lectores que tendrán
curiosidad de saberlo. La Masonería es bastante discreta para hacerlo por sí misma y, si lo hiciera, perdería en
vez de ganar; pero tiene la máscara de un partido político mediante el cual ejerce toda la acción que le permite
la influencia de ese partido. Los que han vivido en Iquique, y quizás aun los habitantes de todo el país, han llegado
a saber algo de lo que se ha hecho, v. g. con ocasión de la venida de S. Em. el Cardenal Benlloch o de una
Asamblea Eucarística que íbamos a celebrar en el Teatro Municipal, etc. Pero, por lo que en ello haya de ofensa
personal, perdono y olvido de corazón, y, por lo que ha habido de ofensa a la Religión, ruego a Dios que perdone
también, porque ―no saben lo que hacen‖.
Finalmente, como este libro no tiene otra pretensión que la de informar a los lectores acerca de la. Masonería,
he creído preferible hacerlo con las palabras de autores más autorizados que yo, aun a trueque de multiplicar
las citas.
6
OBRAS Y AUTORES DE REFERENCIA
Abreviaturas
Las obras que he tenido a la vista y de las cuales he tomado los testimonios de los diversos autores, son
las siguientes:
Enciclopedia Universal Ilustrada, etc., de Espasa. Abrev.: Espasa.
The Catholic Encyclopedia. Abrev.: Cath. Encycl.
Copin-Albancelli. Le Drame Maçonnique; Le Pouvoir Occulte contre la France. La Conspiration Joive
contre le Monde Chrétien. Abrev.: Copin P. O. Copin C. J.
Dom Paul Benoit. La Cité Antichrétienne. 2e. Partie. La Franc-Maconnerie. 2 vol. Abrev.: Betioit.
Ed. Em. Eckert. La Franc-Maconnerie dans sa veritable signification. 2 vol. Trad. del alemán. Abrev.:
Eckert.
Arthur Preuss. A. Study in American Freemasonry. 1 vol. Abrev: Preuss A. M.
Domenico Margiotta. Adriano Lemmi Chef Supreme des FrancMaçons. Abrev.: Margiotta, A. L.
Nicoláh Serra y Caussa. Masonería al derecho y al revés. 2 vol. Abrev.: Serra.
Francis C. Kelly. The Book of Red and Yellows, 1 vol. Abrev.: Kelly.
Bertrand. La France-Maçonnerie, Secte Juive nee du Talmud. Opúsculo. Abrev.: La F. M. Secte Juive.
Michael Kenny. American Masonry and Catholic Education. Folleto. Abrev.: Kenny.
Veritas. La Francmasonería y sus obras en Chile. Opúsculo.
Gabriel de la Paz (seudónimo). La Masonería, etc. Opúsculo. La Masonería ante el Congreso. Opúsculo.
Mons. Amadou José Fava, Obispo de Grenoble. Discurso sobre el secreto de la Francmasonería. Opúsculo
traducido del francés.
Mons. de Segur. Los Francmasones. Opúsculo traducido del francés.
Constitution de la Orden Masónica en Chile (Años 1862 y 1912). Encíclicas de León XIII.
Bons. La Franc-Maçonnerie. Abrev.: Rosset, La F. M. The Cause of the World Unrest. 1920. Abrev. The
Cause. Secret Societies and Subversive Movements. Nesta Webster. Abrev.: Webster.
La Dictature de la Franc-Maçonnerie sur la France. A. G. Michel. Abrev.: La Dictature. La FrancMaçonnerie
Belge. Abrev.: F. B. Revue International des Sociétés Secrètes. La Iglesia y la Masonería.
Pastoral del Rvmo. señor Arsobispo de Caracas, etc.
Weltfreimaurerei (Masonería Mundial) etc.
Witchl. Cadena de Unión. Buenos Aires.
7
INTRODUCCIÓN
EL MISTERIO DE LA MASONERÍA: DESCORRIENDO EL VELO
1. Mi Propósito. —
2. ¿Pero los profanos pueden saber algo acerca de la Masonería? —
3. Un verdadero Proteo.
1. — Mi propósito.
Con verdadero temor entro a tratar la materia de este librito, presintiendo que voy a disgustar a más de
uno con el intento de vulgarizarla como, con el favor de Dios, me propongo. Hay entre los masones personas
serias y sinceras, que, tal vez, han llegado a formarse la convicción de que la asociación a la cual han dado su
nombre no sólo es inofensiva, sino honorable y digna de recomendación. Entre esas personas hay algunas que
me manifiestan benevolencia y me honran con sus atenciones; a otras les debo servicios y les estoy agradecido.
Pero si esas personas, cuya sinceridad reconozco, piensan rectamente, comprenderán que yo también voy a tratar
esta materia con toda la sinceridad de mi alma, y que no es mi intención ocasionar a nadie la menor molestia,
sino cumplir con una obligación que me impone la conciencia. Más aún, descubrirán en este trabajo un
esfuerzo por sacar del error a los que, a mi ver y según las reglas generales del común sentir, han caído en él sin
darse cuenta o por una excesiva condescendencia.
Hay muchas obras escritas sobre la Masonería, como puede verse en la Bibliografía que ponen los Diccionarios
Enciclopédicos, especialmente el de Espasa, al tratar de ella. Aquí mismo, en Chile se han publicado
algunos opúsculos o se han difundido otros venidos de otras partes, algunos traducidos del francés, como los de
Mons. Segur y de Mons. Fava. ¿Para qué, entonces, un nuevo opúsculo? dirá el lector. Cierto que no es por el
prurito de escribir, lo que, por varias razones, harto me cuesta. Los obras grandes, o están escritas en idiomas
extranjeros o son demasiado extensas y no están al alcance sino de muy pocos.
Los opúsculos dichos, o por no
llevar nombre de autor o por dejar a un lado aspectos importantes de la materia que se trata, dejan, a mi parecer,
algo que desear. Esa es la razón porque he emprendido este trabajo, para poner al alcance del mayor nú-
mero de personas, sean o no sean masones, cosas que no pueden menos de interesarles; pues creo que a todos
los padres de familia católicos, a todos los jóvenes y señoritas, a toda persona que tome a pecho su Religión, su
patria y el bienestar de la humanidad entera, les conviene saber algo de lo mucho que ignoran sobre una institución
y sobre doctrinas que tienen íntima relación con asuntos de tan vital importancia como esos.
Deseo desvanecer ciertas dudas y disipar ciertos engaños, a favor de los cuales se hace mal a muchos incautos
o imprudentes y, por medio de ellos, a todo lo que más puede estimar un corazón bien puesto, comenzando
por el propio bienestar moral, por la educación de la propia conciencia.
Estoy seguro de que muchos masones me agradecerán este servicio de darles a conocer lo que a ellos se
les está ocultando: he oído ya a varios el desengaño sobre la Masonería, y eso sin que hayan penetrado el fondo
de sus secretos, y precisamente, éste ha sido uno de los estímulos que he tenido para emprender este estudio
sobre ella. Espero dar a muchos la luz que por ahora no tienen y que me la agradecerán.
2. — ¿Pero los profanos1
pueden saber algo acerca de la Masonería?
He aquí una pregunta que necesariamente ha de ocurrir a todo el que sepa las interminables precauciones
que toma la Masonería para que no se conozcan sus secretos. Esta pregunta se la van a hacer aún los mismos
masones, sobre todo los que poco o nada se preocupan de conocer su institución, sino que aceptan ciegamente
lo que en ella se les dice. Hay entre nosotros muchísimos masones que, estoy seguro, saben de Masonería
mucho menos que yo; mucho menos de lo que yo sabía antes de dedicar un poco de tiempo a este estudio,
como lo ha hecho últimamente, y saben menos, porque en esta materia se atienen con toda buena fe a lo que
oyen en las logias y no tienen tampoco tiempo para preocuparse más dé ello.
Ahora bien, ¿cómo ha podido saberse lo que se encierra en el recinto de las logias y en el círculo juramentado
de los masones?
He aquí cómo: En primer lugar no han falta do muchos que, al darse cuenta del fin y
de los manejos de la Masonería y sintiendo los reproches de su razón y de su conciencia, han vuelto atrás, se
han separado de las logias y han manifestado lo que su conciencia les decía que no debían ocultar más tiempo.
1 Así suele llamarse en estilo masónico al que no es masón.
2 El Cours Philosophique et Interprétatif des initiés anciens el modernes de este autor se ha publicado con la aprobación
del Gran Oriente de Francia. Eckert, I, p. 159, nota del trad.
8
Citaré como ejemplos al conde de Haugwitz, quien, después de haber ejercido mucha influencia y de haber
ocupado altos grados en las logias, presentó en 1822 una memoria al Congreso de Verona sobre los manejos de
las Sociedades Secretas, “cuyo veneno, decía, amenaza la humanidad hoy más que nunca”.
Citaré a Co-pinAlbancelli,
que, después de haber llegado a Caballero Rosa Cruz y en vísperas de ascender a otro grado más alto,
se retiró también y se dedicó a manifestar el peligro que encierra la Masonería para su patria, Francia, y
para la civilización cristiana. Ha fundado un periódico y ha escrito la obra antes citada. Citaré a Domenico
Margiotta, ex-33 y ex-Gran Maestre de muchas logias de varios ritos, en Italia, autor de ―Adriano Lemmi‖, etc.
Otro medio de saber los secretos de la Masonería son los documentos oficiales de las logias, de los cuales
han logrado apoderarse los gobiernos.
Así, por ejemplo, el Gobierno de Baviera, en 1786, sorprendió todos
los papeles y archivos de la secta de los Iluminados, fundada por Weishaupt, y los hizo publicar con el nombre
de “Escritos originales de la Orden y de la Secta de los Iluminados”.
Otros documentos de esta especie fueron descubiertos en el castillo del Barón Bassus, en Sandersdorf.
Se publicaron con el título de “Suplemento”, etc. Eckert, II, 94.
Eckert también tuvo en su mano, para escribir su obra, esos y otros documentos suministrados por los
gobiernos.
Otro medio de saber los secretos de la Masonería son los rituales de la misma; rituales diversos entre sí,
según los ritos, pero concordantes en las ideas generales.
Del mismo modo, las obras y revistas masónicas destinadas
a circular dentro de la orden, en las cuales se suelen publicar las conferencias o discursos de los masones,
especialmente en sus grandes asambleas. Son conocidas las revistas ―El Mundo Masónico‖, ―La Revista
Massonica‖, ―La Revue Maçonnique‖, las obras de Ragón2
, de Findel, de Pike, Mackey, de Mac-Clenachan, estos
tres últimos de. Estados Unidos, y otras muchas que pueden verse citadas en los autores que tratan de la
Masonería. Entre nosotros se edita ―La Verdad‖. Con paciencia y perseverancia, se ha llegado a formar una Biblioteca
Masónica suficiente para tener sobre la Masonería el juicio cabal que conviene tener.
3. — Un verdadero Proteo.
Lo que las fábulas cuentan del personaje mitológico llamado Proteo, a quien no se le podía atrapar por
la variedad de formas con que se presentaba, se realiza con exactitud en la Masonería: ella, como el personaje
aludido, cambia de formas según le conviene: unas veces se muestra cristiana, otras se muestra atea; unas veces
es monárquica, otras republicana y otras veces, comunista; unas veces enciende la revolución; otras veces
defiende el orden; unas veces patrocina las doctrinas y reconoce como suyos los hechos de sus miembros; otras
veces, sobre todo cuando son tales que despierten la execración pública, se lava las manos y atribuye esos
hechos a la exageración o apasionamiento personal del que los llevó a cabo.
Por otra parte, lo que se hace o enseña en unas, logias lo ignoran otras logias inferiores.
No todos los ritos
son los mismos. Queda, pues, un ancho campo para que un masón pueda decir: ―Yo soy masón y aun he
ocupado altos puestos en las logias y no sé nada de eso que se atribuye a la Masonería: son calumnias que le
levantan sus enemigos‖. La mayor parte de ellos lo dirá con verdad, porque así es: los masones ignoran muchas
cosas de la Masonería, pero otros lo dirán mintiendo, porque así les conviene decirlo.
Como se comprende fácilmente, una sociedad que se oculta en las tinieblas de la noche o en el secreto
para hacer sus trabajos, tiene una ventaja inmensa sobre sus adversarios para despistarlos y engañarlos, y dará
ímprobo trabajo al curioso que pretenda descubrir una parte de ellos siquiera.
Con esa condición a la vista,
allegaré pruebas a lo que vaya diciendo, de tal manera que el lector se forme de esa asociación una idea fundada
en los datos más auténticos e innegables que hay, sin olvidar lo que dice un ex masón: ―El masón está descalificado
para hablar de la Masonería‖ (Copin, P. O. 106-107).
2 El Cours Philosophique et Interprétatif des initiés anciens el modernes de este autor se ha publicado con la aprobación
del Gran Oriente de Francia. Eckert, I, p. 159, nota del trad.
9
PARTE PRIMERA
NATURALEZA DE LA MASONERÍA
CAPÍTULO I
ORGANIZACIÓN DE LA MASONERÍA
4. Gobierno y Administración. Grandes Logias y Grandes Orientes. —
5. Consejo Directivo. —
6. Los Ritos Masónicos. —
7.
Los Grados. —
8. Influjo de los Grados y Logias Superiores. —
9. La Masonería, Asociación Universal. —
10. La Federación
Masónica Internacional.
4. — Gobierno y Administración.
No cabe dentro de mi propósito dar una descripción detallada de la organización de la Masonería; pero
considero necesario dar de ella alguna idea, aunque sea superficial. Los que deseen más detalles, pueden consultar
las obras citadas, Espasa, Dom Benoit, etc.
La Masonería está constituida por Grandes Logias o Grandes Orientes, que también se llaman Federaciones;
Soberanos Consejos, Potencias Masónicas, y son las grandes divisiones de la Masonería, gobernadas
por un Consejo o Comité Ejecutivo con un Gran Maestre a la cabeza., cada una de ellas. Este Consejo es elegido
en la Asamblea Masónica, compuesta de representantes nombrados anualmente por las logias de la Federación,
uno por cada logia.
La Asamblea es el cuerpo legislativo de la Gran Logia o Federación. También suele
llamarse Convento. Las Grandes Logias o Grandes Orientes son formados por Talleres o Logias, de las cuales
tienen bajo su dependencia mayor o menor número, según sea la prosperidad de la Orden o la extensión territorial
de su jurisdicción. Cuando la logia no está regularmente constituida se llama Triángulo o logia en formación.
En Bélgica se llaman Círculos Fraternales, cuya existencia se procura disimular cuidadosamente. Su reglamento
fué adoptado por el Gran Oriente el 20 de junio de 1880. Sus tenidas son al menos mensuales y secretas.
F. B. 23. Cada logia tiene su Mesa Directiva o Consejo de Administración, que también suele llamarse
Oriente3
, y se compone del Venerable (o Presidente), Primero y Segundo Vigilantes (Vice-Presidentes), Orador,
Secretario, Tesorero, Hospitalario, Experto, Diputado a la Gran Logia, Guarda del Templo, maestros de
ceremonias, id de banquetes, porta estandartes, archiveros, etc., etc., y H. H. Sirvientes.
5. — Consejo Directivo.
Sólo los siete primeros forman el Consejo Directivo. Los cinco primeros son llamados ―las cinco luces o
lumbreras‖. del taller. Son elegidos por mayoría de votos, entiendo que en el mes de Diciembre de cada año.
"Un Venerable no es, pues, dice un ex francmasón, una personalidad tan alta como el vulgo ordinariamente lo
cree. No lo es sino en su taller, donde es la primera de las luces y eso sólo por un año, a no ser que se le reelija"
(Copin P. O. 157).
6. — Los ritos masónicos.
No todas las logias pertenecen al mismo rito. Estos son las constituciones, reglas, símbolos y observancias
de los institutos masónicos. Siendo, al menos aparentemente, independientes entre sí las agrupaciones que
siguen los diversos ritos, puede suceder que un mismo jefe o un mismo consejo gobierne muchos ritos. Así,
bajo el imperio de Napoleón, Cambaceres reunía en su cabeza las dignidades supremas de un gran número de
ritos: ―Era, dice Ragón, Gran Maestre Adjunto del Gran Oriente de Francia, Gran Maestre y Protector del Rito
3 Los talleres, o templos, llamados también logias, donde trabajan los masones, suelen estar construidos de modo que la
Presidencia, a la cual se da también el nombre de Oriente, esté bacía ese punto cardinal.
Ya se verá el por qué de esa disposición.
En la Constitución de la Gran logia se llama indiferentemente taller o logia, la corporación misma de masones que
tienen su Oficialidad propia.
10
Francés Antiguo Aceptado; Gran Maestre de Honor del Rito de Herodom; Gran Maestre de la Logia Gran Maestra
del Rito Escocés Filosófico; Gran Maestre del Rito Primitivo‖, etc. (Benoit, I, 199).
Como se ve, hay gran número de ritos. Actualmente, sólo una docena están en vigor, a saber: el Rito de
York o Masonería del Real Arco, practicado en Inglaterra en sus antiguas y actuales colonias y en países donde
hay numerosos miembros de esa nacionalidad, como China, Puerto Rico y Chile.
El Rito Escocés Antiguo Aceptado, practicado por masones de diversas naciones, es el más popular y el
más difuso, según la Encyclopedia of Freemasonry, y en muchos países, especialmente latinos, sus Supremos
Consejos son la única obediencia masónica. Es el que está más en boga en Chile4
.
El Rito de Herodom, practicado por masones de Escocia, Alemania y Hungría.
El Rito Francés, practicado por masones sometidos al Gran Oriente de Francia.
El Rito Escocés Antiguo Reformado, practicado en Bélgica y Holanda.
El Rito Escocés Filosófico, practicado en la Gran Logia Alpina, de Suiza.
El Rito Joanita, o de Zinmendorf, practicado por algunos masones de Alemania.
El Rito Eléctrico, practicado por la Gran Logia de Francfort del Meno.
El Rito Sueco de Swedenborg, practicado en Suecia y Noruega.
El Rito de Mizraim, practicado por algunos mason.:s sujetos al Consejo General de París, etc., etc.
7. — Los grados.
Todos los ritos tienen los tres primeros grados de aprendiz, compañero y maestro, grados simbólicos,
como los llaman; pero no todos tienen el mismo número de grados filosóficos, varando el número total de grados
desde cinco o siete hasta noventa y dos que tiene el rito de Menfis. Los masones de los primeros grados se
reúnen en logias; los grados superiores se reúnen en capítulos, consejos, corles, tribunales, consorcios, etc.
Los tres primeros grados se confieren siempre con el ceremonial de estilo; no siempre se hace lo mismo con los
grados superiores, sino que se suelen conferir por simple nombramiento, menos el 4°, 9°, 14°, y 16° del Escocismo.
F. B. 46.
Como se comprende fácilmente, los grados filosóficos corresponden a los grados de conocimientos de
las doctrinas y penetración de los símbolos y alegorías que se proponen en la Masonería desde los primeros
grados. Sólo en los últimos grados de cada rito se revelan todos los secretos y se adquiere en toda su desnudez
libre de ambigüedades y disimulos, la verdad masónica, que no se enseña en los grados inferiores, por. no estar
aún preparados los espíritus para recibirla.
Los americanos de Estados Unidos, suelen por sarcasmo o quizás en serio también, dar a algunos masones
el título de Brillantes, a otros el de masones del grado de cuchillo y tenedor y a otros el de masones mohosos.
Los masones brillantes son los que se saben las ceremonias y las practican al pie de la letra. Parece que
hay muchos sencillos que creen que en eso consiste da perfección masónica y quedan muy pagados del título;
los de cuchillo y tenedor son los que piensan que todo el fin de la Masonería es el tener buenas comilonas; y los
mohosos, son los que vegetan en la Masonería, sin preocuparse mucho de adelantar en el conocimiento de sus
doctrinas y propósitos.
Creo que entre nosotros hay muchos masones mohosos, es decir, caballeros serios y honorables,
que están en la Masonería sin saber por qué ni para qué, como no sea para contribuir con su dinero y
con su nombre a que otros realicen lo que a ellos les causaría horror, si lo supieran5
.
Pero no vayamos a creer que los masones se contentan con títulos tan modestos como los de aprendiz,
compañero y maestro, para designar los miembros de los altos grados, por más que la igualdad sea uno de sus.
lemas. No sé que exista otra institución que haya inventado títulos tan retumbantes para distinguir su jerarquía,
como la Masonería.
Ahí van unas muestras, tomadas del rito escocés antiguo aceptado: el masón del cuarto
grado se llama Maestro Perfecto; el del 11°, Sublime Caballero Electo; el del 16°, Príncipe de Jerusalén, Gran
Consejo Jefe de las Logias; el del 19°, Gran Pontífice o Sublime Escocés de la Jerusalén Celeste; el del 28°, Ca
4 El Rito Escocés Antiguo Aceptado fué organizado en 1801 sobre la base del Rito de Perfección Francés Escocés, establecido
en París, en 1758, por el Consejo de los Emperadores del Oriente y del Occidente. En 1908 había 26 Supremos Consejos
universalmente reconocidos, entre los cuales figura el de Santiago de Chile, establecido en 1870.
Para la historia del Gran Oriente de Francia y de la Gran Logia. Escocesa se puede consultar a Eckert, I, 304-5; II, 56 sigs.
F. B. 44, etc.
5 También llaman Masones Papagayos a los que saben de memoria ritual y catecismo sin preocuparse de su historia ni
de su sentido (Preuss, A. F. 11).
11
ballero del Sol o Príncipe Adepto; el del 30°, Caballero Kadosch o Gran Inquisidor, Gran Electo, Caballero del
Águila Blanca y Negra; el del 32°, Soberano Príncipe del Real Secreto, etc.
8. — Influjo de los grados y logias superiores.
La elección de los dignatarios de las logias se hace por los miembros de ellas; pero la elevación a los
grados superiores viene de arriba; a veces, como pasa en los altos grados, sin que los del grado del cual se asciende
se den cuenta y aun crean que es por iniciativa de ellos. Eso proviene de que el mecanismo de las logias
está admirablemente constituido para ocultar esa y otras muchas influencias que descienden de lo alto, de un
poder que está a mucha distancia de aquellos a quienes dirige, sin que ellos lo sepan.
Para tener una idea de
esta organización, hay que pensar que en el grado ínfimo, que es el de aprendiz, nunca se trabaja en el taller
estando solos los aprendices, sino que están siempre vigilados por masones de los grados superiores, por maestros,
o por otros más altamente graduados, pero que llevan sólo las insignias de maestros.
El aprendiz que da
esperanzas de corresponder a los designios de la Masonería recibe ―aumento de salario‖, es decir, es ascendido
al grado de compañero, y de la misma suerte ascenderá al grado de maestro. Confundidos con los maestros,
suelen asistir a las logias los hermanos de grados superiores, que los vigilan a ellos y les procuran el ascenso o
aumento de salario, si lo merecen.
De modo que así como los aprendices tienen ya secretos para con el mundo
profano, así los tienen los compañeros y los maestros respectivamente con sus inferiores, y así los tiene cada
grado con el que le es inferior.
A veces son conocidos los hermanos de grados superiores, a veces son desconocidos; el qué asiste a la
logia los ve sujetos al venerable, obedientes a él y se imagina que son de su mismo grado, o a lo sumo del grado
de maestro, siendo así que está en presencia de miembros de una logia superior.
Estos son los que traen de
arriba las inspiraciones masónicas, así como ellos, a su vez, las reciben de otros superiores. Cada logia es, para
la de grado superior, como el mundo profano es para la ínfima. Conocidos o desconocidos los hermanos de
grado superior estudian el estado de ánimo, la preparación alcanzada por la logia inferior y en el momento
oportuno sugieren la idea que quieren hacer prevalecer, la resolución que quieren hacer tomar.
La propone uno
de ellos y la apoya otro u otros que ya están convenidos en la logia superior; y los de la logia inferior, que ignoran
tal vez que la resolución que se les propone es un acuerda tomado más arriba, la adoptan como de propia
iniciativa. Hay, pues, una ingeniosísima pirámide masónica, como la llama Copin-Albancelli, que tuvo buena
ocasión de conocerla.
Y sin embargo, ¡cuánto se habla de igualdad y libertad en las logias!
9. — La Masonería, Asociación Universal. — Su unidad espiritual.
Se suele distinguir entre la masonería inglesa o anglosajona y la masonería latina, y no falta algún fundamento
para esta distinción, dado el distinto modo de proceder que tienen las logias de una y otra raza; más
aún, no ha mucho hubo una ruptura entre las logias inglesas y americanas anglosajonas y las latinas, a causa de
la extrema irreligiosidad y materialismo de que éstas hicieron profesión.
Eso no quita, sin embargo, que haya entre ellas no sólo la comunidad de origen, sino también la unión
en el espíritu general de los ritos simbólicos, y se puede asegurar sin peligro de equivocarse, que reina la unión
en la ocultísima dirección suprema, de la cual la casi totalidad de los masones no se da cuenta, porque todo está
muy bien arreglado para cazar incautos que no se den cuenta.
Esta dirección suprema juega al tira y afloja,
según las conveniencias de tiempos y lugares; sabe esperar, sabe retroceder cuando le conviene, para no comprometer
el terreno ganado y las posiciones ventajosas para nuevas conquistas en el porvenir. Desde el fin del
último siglo, una gran asamblea de los principales jefes decretó que un masón admitido a los tres primeros
grados, sería reconocido por hermano legítimo en todas las logias de cualquier rito que fueren; lo cual no es
arbitrario, puesto que toda la masonería está encerrada en los tres primeros grados, de los cuales los demás no
son más que explicación o reproducción. Como se ha dicho, todo es cuestión de entender con mayor o menor
perfección lo que se profesa en los tres primeros grados que son comunes a todas las logias. “Estos son el texto,
dice Mackey, y los altos grados son el comentario” (Preuss, A. F. 381).
―La Francmasonería es una institución cosmopolita‖, dice el art. 1° de los estatutos del Gran Oriente (de
Bélgica). Ese cosmopolitismo se afirma en la organización de las Logias de los diversos países por la constitución
recíproca de los ―garantes de amistad‖.
Las Potencias Masónicas nombran entre los H.·. de cada una de las
demás Potencias un representante oficial que lleva ese título. F. B. 48.
Es evidente que no hay unidad de ritos; pero esta variedad ―no afecta la universalidad de la Masonería.
El ritual es sólo la forma externa y extrínseca. La doctrina de la Francmasonería es la misma en todas partes.
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Es el cuerpo inmutable quedando en todas partes el mismo”.
Así lo afirma el Dr. Masón Mackey en la Encyclopedia
(Preuss, A. F. 385).
Después de expresar el deseo de que aun el ritual sea más perfecto y en todas partes semejante, continúa
el mismo Dr.: ―Pero si esto es imposible, como lo es, al menos nos ha de consolar el que mientras las ceremonias
o el ritual hayan variado en diferentes períodos y aun varíen en diferentes países, la ciencia y la filosofía,
el simbolismo, y la religión de la Francmasonería continúa y continuará siendo la misma dondequiera que
la verdadera Masonería sea practicada‖ (Preuss, A. F. 386).
Esa consecuencia la prueba en seguida el doctor
Masón examinando los símbolos que se usan en las logias, el derecho de visitar las logias concedido a todo
masón de cualquiera logia o país que sea, sin que las pocas excepciones establecidas por algunas logias de los
Estados Unidos alcancen a destruir la ley general; de modo que de esa unión resulta el vínculo sagrado que,
como él dice: ―reúne a los hombres de las más discordantes opiniones en una banda de hermanos, que no da
sino un mismo lenguaje a hombres de todas las naciones y un altar, a hombres de todas las religiones”, y con
razón, por tanto, ese vínculo se llama ―el Místico Lazo”, y los masones, por estar unidos bajo su influencia o
gozar de sus beneficios, son llamados ―Hermanos del Místico Lazo‖ (Preuss, A. F. 391-392)6.
De ahí es que ―las autoridades masónicas unánimemente afirman que la Franc-Masonería por todo el
mundo es una y que toda la Franc-Masonería no forma realmente sino una Logia‖ (Cathol. Ecycl.).
¿Cómo se explica, entonces, la ruptura de relaciones con el Gran Oriente de Francia, a causa del ateísmo
de que éste hizo profesión, cambiando el artículo 1° de la Constitución de 1812, párrafo II, donde se profesaba
la existencia de Dios y la inmortalidad del alma? La distinción entre Masonería esotérica, u oculta, y exotérica,
o externa, lo explica fácilmente. Es cuestión de táctica: En Francia se creyó el mundo masónico suficientemente
preparado para recibir la profesión del ateísmo y ésta se estableció; en Inglaterra y Estados Unidos no estaba
preparado para tanto y vino esa ruptura puramente exterior, que afecta solamente a los mal instruidos en los
principios de la Masonería, no a los de grados superiores que están penetrados de esos principios.
Ya veremos
que en Estados Unidos se prepara rápidamente el terreno para llegar a la misma declaración de ateísmo.
Para apreciar mejor en lo que vale la diferencia entre la Masonería inglesa y la latino-americana, en lo
que concierne a la Religión, conviene tener a la vista el 1° de los seis artículos de los ―Old Charges‖ (antiguas
obligaciones) de la Constitución de la Gran Logia Inglesa, redactada por Anderson en 1723, restaurado en el
―Libro de las Constituciones‖ de 1756 y 1813. Dice así: ―Un masón está obligado por su profesión a obedecer la
ley moral y si entiende rectamente el Arte, jamás será un Ateo estúpido ni un Libertino irreligioso‖.
―Pero aunque en tiempos antiguos los masones estaban obligados en cada país o nación, a tener la religión
nacional, sin embargo se tiene ahora por más conveniente obligarlos solamente a aquella, región en la cual
todos los hombres convienen dejándoles para sí mismos sus opiniones particulares: esto es, ser hombres buenos
y veraces, u hombres de Honor y Honradez, cualesquiera que puedan ser las Denominaciones o Persuasiones
que los distingan. Por donde la Masonería llega a ser el Centro de Unión y el Medio de ajustar verdadera
Amistad entre Personas, que deberían haber quedado a perpetua distancia‖.
La Constitución Gothica (Cristiana) de las antiguas Logias de operarios masones antes y después de
1747, decía: ―La primera obligación es que Ud. sea fiel a Dios y a la Santa Iglesia y no profese error o herejía‖.
La diferencia salta a la vista.
La nueva redacción está calculada para admitir en la Masonería a todos, aun a los Ateos, con tal que no
sean estúpidos, y si bien se examinan las cosas, aun éstos tienen cabida, como de hecho hay muchos en las logias
de todas las naciones. Cualquiera puede ver también a lo que se reduce la religiosidad que se exige a los
masones, a saber: ―Ser hombres buenos y veraces, u hombres de honor y honradez, cualesquiera que sean sus
convicciones‖.
De ese verdadero alcance de la Constitución Masónica inglesa, provino que el cambio hecho por el Gran
Oriente de Francia, encontró aceptación en muchos masones de Estados Unidos.
Tanto es así que, a pesar de que la Gran Logia de Inglaterra exige, por resoluciones tomadas en 1878, la
fe en el Gran Arquitecto del Universo, son reconocidos como masones, aquellos que como Spencer y otros filó-
sofos naturalistas de ahora llaman Dios al principio oculto todopoderoso que obra en la naturaleza, o como los
que siguen el ―Handbuch‖ (3° Ed. II, 231) y sostienen como dos columnas de la Religión ―el sentimiento de la
pequenez del hombre y de la inmensidad del tiempo y del espacio‖ y ―la seguridad de que todo lo que es real
tiene su origen en el bien y que todo lo que sucede ha de ser para mayor bien‖.
Todo en la Masonería está lleno de ambigüedades.
Los textos, de 1723 y 1738, de la ley fundamental
concernientes al Ateísmo, son ambiguos de propósitos. El Ateísmo no es condenado positivamente, sino des
6 El objeto de los trabajos mas.·. es siempre el mismo y de ninguna manera 16 alteran las diferencias que puedan existir en
los diversos ritos seguidos en el Tall.·. (Const. de la Ord.·. Mas.·. en Chile; Tít. II, Art. 17. 1862).
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aprobado apenas lo suficiente para encarar las exigencias del tiempo, cuando su franca admisión habría sido
fatal a la Masonería. Cath. Encycl. Masonry.
10. — La Federación Masónica Internacional.
Desde 1902, gracias a los subsidios regulares de 25 Potencias Masónicas y a los donativos de generosos
hermanos, había funcionado en Neufchatel la Oficina Masónica Internacional, bajo los auspicios de la Gran
Logia Suiza Alpina y debido a los esfuerzos del H.·. Quartier la Tente.
Últimamente, en 1921, ha quedado establecida en Ginebra la Asociación Masónica Internacional con el
nombre de ―Federación. Masónica‖, cuyos estatutos pueden verse en ―Documentation Catholique‖, 1923.
En ese Congreso estuvieron representadas 27 Potencias Masónicas, entre ellas la de Chile, con un total
de 360.151 adherentes.
El Gr.·. Or.·. de Santiago tenía 3.800. La Rivista Massonica, de donde se toman esos
datos, da la noticia que el ilustre H.·. Alfred Robbins, G.·. Vig.·. Hon.·. y Jefe Administrador de la Serenísima
Gran Logia de Inglaterra, había ido a Estados Unidos para intervenir oficialmente en las reuniones anuales de
las Grandes Logias de Massachussets, Jersey, Missouri, Jowa, Illinois y Ohio, para declarar oficialmente, en
nombre de S. A. R. el Duque de Connaught, que la Gran Logia de Inglaterra, participa con plena simpatía en el
movimiento del Congreso Masónico de Ginebra, secundado por la Gran Logia de Nueva York, para realizar la
unión legítima y desautorizar las Grandes Logias irregulares esparcidas por el mundo. Si las Grandes Logias
inglesas y norteamericanas entran en la Federación Masónica Internacional, la preponderancia anglo-sajona
será enorme, ya que entre las ya federadas, la Gran Logia de Nueva York, supera a todas las demás federadas
juntas, pues ella sola tiene 286.954 adherentes...
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